lunes, 7 de julio de 2014

NI EN LOS PIES DE PÁGINA: LGBT NEGADXS POR ODIO Y MEZQUINDAD

Invisibilizadxs, discriminadxs y negadxs han quedado de nuevo las personas LGBT dentro del supuesto “Plan Nacional de Derechos Humanos”, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 4 de julio, que no merece llamarse ni “nacional” ni “de derechos humanos“. Ni en los piés de página aparecen siquiera referidxs lxs ciudadanxs LGBT; tampoco toman en cuenta documentos últimos de organismos del Sistema Internacional de Protección de los Derechos Humanos que levantan los problemas de la sistemática discriminación y múltiples violaciones a los derechos humanos de LGBT.

En los “cuatro principios rectores” de este Plan del Estado debieron incluir a las personas  LGBT, ya que: 

1) El Estado peruano dice reconocer “ la igualdad de género y su compromiso por desterrar prácticas, concepciones y lenguajes que justifiquen la superioridad de alguno de los sexos, así como todo tipo de discriminación y exclusión sexual o social”. Pero para que ello sea real en este texto se debió referir  también a la discriminación por orientación sexual e identidad y expresión de género. 

2) El Estado peruano dice reconocer “la prevalencia de los derechos humanos, en su concepción integral, resaltando los derechos de las mujeres a lo largo de su ciclo de vida”. Pero para que esto sea real consideramos que este texto debe incluir a lesbianas y demás personas LGBT, sean mujeres, niñas, adolescentes , jóvenes , ancianas y personas LGBT con discapacidad. Pues, persisten la lesbofobia, la transfobia y la bifobia".

3) El Estado peruano dice respetar “la realidad pluricultural, multilingüe y multiétnica, promoviendo la inclusión social, la interculturalidad, el diálogo e intercambio en condiciones de equidad, democracia y enriquecimiento mutuo”.  Pero para que ello sea así se debería mencionar también alas personas indígenas LGBT y a las afroperuanas LGBT.

4) El Estado peruano dice reconocer y respetar “a los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, personas adultas y personas adultas mayores, personas con discapacidad o grupos etarios más afectados por la discriminación”.  Para que ello sea real en este párrafo se debió incluir la situación de tantxs LGBT que, siendo infantes, adolescentes, jóvenes, adultxs, ancianxs  y LGBT con discapacidad, continúan  padeciendo y enfrentando a diario diversas formas de homofobia (les-bi-transfobia).

Mientras se nos siga ignorando seguiremos viviendo la pesadilla institucional de la infame homofobia de Estado en el Perú, en pleno siglo XXI.  Pero, persiste la lucha LGBT.


domingo, 29 de junio de 2014

Más de 10,000 personas participan en la XIII Marcha del Orgullo LGTB

Más de diez mil personas se movilizaron el 28 de junio en el centro de Lima, participando en la XIII Marcha del Orgullo de Lima, que esta vez tuvo un cariz especial dado que finalmente el debate del proyecto de Unión Civil, fue postergado por el Congreso lo que demuestra la poca voluntad para reconocer los derechos de la comunidad LGTB, al respecto el colectivo Raíz Disidencia Sexual, llevó como lema: Congresista es Aberrante Legislar desde tu Homofobia, en alusión a las expresiones homofóbicas de los congresistas opuestos al proyecto de Unión Civil.  

La multitudinaria Marcha se desplazó desde Campo de Marte hasta Plaza San Martín, pasando por las céntricas avenidas 28 de julio, Wilson y Colmena, el desplazamiento fue encabezada por el congresista abiertamente gay Carlos Bruce (Independiente) y el teniente alcalde de Lima Hernán Nuñez (Movimiento del Poder Popular), además de activistas LGTB, feministas, grupos de DDHH, locales comerciales LGTB y miembros de la coalición izquierdista Frente Amplio. Como en los anteriores años la Marcha fue masiva y su desplazamiento fue con absoluta normalidad.





jueves, 19 de junio de 2014

Nuestra vergüenza también mata


Por. Iván Pavletich Meza


Así como muchas veces las mujeres son, lamentablemente, las primeras en reproducir conductas y pre conceptos machistas dentro de sus familias o espacios de socialización; es posible que también muchos gays y lesbianas tengamos parte de la responsabilidad, inconsciente o consciente, en el fortalecimiento de una sociedad homofóbica. 

Evidentemente está afirmación podría resultar injusta ya que muchas personas de la comunidad hemos vivido en un entorno opresivo, agresivo, atemorizante, que nos enseña a sentirnos disminuidos a causa de nuestra orientación o identidad. Pedirle, por ejemplo, a un adolescente homosexual con carencia de oportunidades y rodeado de una familia homofóbica que levante la cara y se enfrente al mundo evidentemente es difícil. Y se entiende que este adolescente crezca con un caparazón que lo invisibilice o una máscara que le ayude a evitar la realidad. 

Sin embargo,hay muchos otros gays y lesbianas que han tenido el privilegio (aveces luego de un largo camino) de acceder a educación o de ser independientes económicamente o tener una familia que los respalde o tan solo han aprendido como amarse plenamente. Para esas personas, en esta sociedad que requiere tanto de justicia y de verdad, el no tener vergüenza es una responsabilidad moral.

No tener vergüenza, por ejemplo, de incluir una compañera trans en todos los espacios de socialización, no solamente el de nuestro gueto.

No tener vergüenza de enfrentar un insulto homofóbico, de no agachar la cabeza, de no quedarnos con la palabra en la boca.

No tener vergüenza de abrazarnos, de besarnos, de caminar de la mano. 

No tener vergüenza de ir a la Marcha del Orgullo, de ser afeminado, de afirmarnos como maricones.

Son muchos los gays y lesbianas que ensus entornos familiares y laborales crean una personalidad paralela en donde buscan evitar a toda costa revelar su sexualidad, evaden preguntas, inventan pantallas, niegan amistades y hasta ocultan parejas. Lo ya lamentable y patético es cuando se comen el discurso y empiezan a condenar el “escándalo”, a distanciarse de todo lo que los visibiliza o a ridiculizar a todo aquel que tiene la valentía que ellos carecen. 

Es ahí donde los gays y lesbianas socialmente empoderados nos volvemos los peores conspiradores. En  lugar de apoyarnos, en lugar de liberarnos, nos volvemos más pequeños y contribuimos a debilitar la exigencia de nuestros derechos, a crear una sociedad reprimida, contenida en el miedo.

Me solidarizo con todo aquel gay, lesbiana y trans que ha sufrido cualquier tipo de violencia. Lo he vivido en carne propia y se la rabia de sentirse agredido por algo totalmente inocuo y hasta inocente y puro, como un beso en público.

Si no nos levantamos del piso y enfrentamos al agresor, sino miramos a los ojos y respondemos con la verdad, si no defendemos nuestros derechos con la frente en alto, nadie lo hará por nosotros. La vergüenza también es discriminación.